El novio yace con los ojos abiertos
Mirando a su novia que lo mantiene despierto.
Baila moviéndose a su derredor,
Ligera como una nube,
Le acaricia las sienes y besa su frente con amor.
Le mira a los ojos y le canta
Entre dulces susurros y melancólico llanto:
-¿Ya has ido a hacer la reserva, cariño?
No nos queda mucho tiempo si queremos evitar desaliño.
Decoremos la sala con rosas rojas como la sangre,
Crisantemas amarillos como la soledad,
Claveles como el perdón blancos,
Me pondré mi vestido negro precioso,
De tirantes finos y falda larga vaporosa.
Vendrán los amigos, espero,
Y recuerda en todo momento: te quiero.

El novio sale la mañana siguiente y al volver, clava en la novia su mirada valiente:
-Amor, los has decidido todo tan pronto,
Irte sin avisar y sin ningún decoro,
Simplemente te has quedado sin aliento
Mientras yo me ahogaba en el enamoramiento.
Lo he intentado y no he podido salvarte,
Te derretiste en mis brazos
Llevando de mi alma gran parte.
No temas, cariño,
Ya lo he hablado,
Tu lugar de reposo está reservado.
La tumba será poco profunda
En lugar luminoso para alejar de ti aciago trasmundo.
Quizá me apacigüe en el tiempo venidero,
Pero recuerda por siempre: te quiero.