No soy todo lo que dejo ver ni digo todo lo que pienso. Mi felicidad es frágil y no sé ni de qué depende. ¿De luz? Sí, pero hay días que quiero la tormenta. ¿De paz? Sí, pero a veces necesito guerra. ¿De tranquilidad? Sí, pero también quiero desafíos para sentirme viva. Si no he vivido algo, lo he imaginado. Este inconformismo constante es mi cruz y mi guía. Y es la razón de este sitio: pensamientos en voz alta, cuentos para no dormir y hechos que nunca ocurrieron.
