Bruja


Bajo la luz de luna llena, bailaba una bruja. Rodeada de árboles centenarios, bañada en aromas de frutas silvestres, vigilada por las estrellas, pedía al bosque fuerza para su espíritu.


Un demonio quería que le entregara su corazón, ensalzando su alma y confundiendo su mente hasta que había olvidado casi por completo su esencia de bruja. Sus hechizos habían perdido su poder y sus ojos no veían más que los ojos de cualquier humano.


Bailaba con los ojos cerrados, levantando los brazos al cielo. Bajando el derecho, agarrándose el pelo, pasándolo por su cara – para aclarar su mente.
Tocándose la cara, la boca y llevándose la mano al cuello – para volver a ver, hablar y respirar como bruja que era.
Con la mano izquierda recorría su cuerpo para devolverle libertad que siempre había poseído.


La luna la miraba complaciente y los árboles le susurraban el camino a seguir. Iba a guardarse su corazón y volver a ser libre como el viento.


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